URIBE Y SUS 4 REGALOS IZQUIERDISTAS PARA COLOMBIA

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Prácticamente ya no nos debería sorprender que el Centro Democrático o Uribe salgan con ideas populistas más dignas de Chávez, que de los supuestos salvadores de Colombia de la extrema izquierda y el socialismo. Hace poco Uribe dejó para Colombia 4 regalos que espera se hagan realidad en el 2021, si uno los escuchara sin saber quien los dijo, posiblemente diría que eso fue dicho por alguien de izquierda, pero no, ha salido de es del ex presidente Uribe, quien se ha vendido como el mayor enemigo de las ideas de izquierda y socialistas. Al parecer quiere vencer a la izquierda, convirtiéndose él en ella.

El primer regalo que Uribe quiere que los colombianos tengamos es un ajuste tributario moderado, que es prácticamente una nueva reforma tributaria, a la cual no me opondría, sino fuera porque en Colombia cuando hacen una, es para aumentar los impuestos. La pandemia que paró la actividad económica y por consecuente la recaudación del Estado, trajo un aumento del déficit, que podría solucionarse con menos gasto en vez de saquear el bolsillo de los colombianos con más impuestos.

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El segundo regalo es el de ahorro Estatal en funcionamiento de un punto del PIB en senda de 6 o más años. Es el único de los regalos que podríamos decir es conveniente, pero se queda corto, debería ser una disminución del gasto más ambiciosa, para así poder bajar impuestos, permitiendo que el poder adquisitivo de los colombianos aumente a la vez que nos volvamos más atractivos a la inversión.

El tercer regalo es un ingreso solidario ambicioso para superar la pobreza. Es aquí donde el ex presidente toma el mismo discurso de la izquierda, los cuales son fanáticos de los subsidios. Dar dinero a los pobres no los saca de la pobreza, solo la hace más llevadera, incluso para uno hasta confortable haciendo que prefieran vivir de subsidios que trabajar. Con esto no digo que no se deba ayudar a los más necesitados o que estén en una situación extrema, hay algo llamado la ética de la emergencia, donde en una situación de emergencia, que es temporal, se deben dedicar esfuerzos a ayudar a las personas que están siendo victimas de ella. Por lo tanto, un subsidio temporal o una ayuda material a personas que están enfrentando una situación extrema es algo que se debe hacer, pero solo como medida temporal. Lo que saca a las personas de la pobreza es el trabajo y el emprendimiento, algo difícil de conseguir, si el gobierno sigue haciéndonos más pobres con más impuestos y regulaciones. Como Dijo Reagan: “pienso que el mejor plan social es un trabajo”.

 

El último regalo es el de reducir la jornada laboral de 48 a 42 horas sin reducir ingresos. Bono social para niños de hogares vulnerables. Contrato de aprendizaje para todos los menores de 30 años que no hayan tenido contrato laboral formal. Sobre reducir la jornada laboral, sin perjudicar el sueldo es un despropósito económico que demuestra un desconocimiento sobre el tema, algo que lo pone a la par de su contra parte el Senador Gustavo Petro. Si se reduce las horas de trabajo, pero se mantiene el mismo salario, la productividad baja, es decir se hacen menos bienes y servicios por trabajador, la solución para el empleador es contratar más personas aumentando los costos de producción, lo cual pondrá en un dilema a los empresarios, tendrán que escoger entre aumentar el precio de sus bienes y servicios, o reducir beneficios. En el primer caso los perjudicados son las personas que tendrán que pagar por productos y servicios más caros, que terminara en una disminución del consumo general y como consecuencia quiebras y desempleo. En el segundo caso los empresarios se verán perjudicados, los que estén teniendo ganancias, no podrán destinar parte de ellas a hacer crecer la empresa y así aumentar el número de trabajadores, para las que no estén en perdidas, ni ganancias, pasarán directamente a tener números rojos, poniéndolas en peligro de quiebra, y para las que estén en perdidas terminarán por no aguantar por mucho la situación, cortando la esperanza de resurgir, generando más desempleo. Una pésima medida por donde se mire.

 

Los regalos de Uribe realmente son una maldición, llena de contradicciones, que busca reducir el gasto estatal, a la vez que pide más subsidios, los cuales hacen que aumente el gasto público. En definitiva, son dos regalos incompatibles. Sus dos últimos regalos son precisamente todo lo opuesto que se espera de alguien que quiere que Colombia salga adelante librándose de las nocivas ideas de izquierda, que han llevado a países como Venezuela y ahora Argentina a sufrir graves crisis económicas y sociales. No se puede luchar contra la izquierda con más izquierda. Uribe le ha comprado el discurso populista a la izquierda para él seguir teniendo relevancia política, queriendo ganarse a los colombianos de ambos espectros políticos. Pero como dice un dicho popular, “por ambicioso se va a quedar sin la leche y sin los huevos”.