El COVID-19 LLEGÓ A OCCIDENTE ANTES DE LO QUE SE CREÍA

 

Desde diciembre se comentó en muchos canales que algo estaba pasando en China, que se debía tener cuidado, comenzaron rumores de un problema de salud público grave, pero que, debido a la gran censura, que su gobierno ejerce sobre la información que circula en su país con su gran muro digital, no se pudo saber con certeza que estaba pasando.

 

Al día de hoy, ya ha salido a la luz mucha información que compromete el correcto actuar del PCC (partido comunista chino).  La OMS (organización mundial de la salud), también ha sido fruto de fuertes críticas por su falta de rigurosidad en los comienzos del brote del virus, incluso hoy se les acusa de complicidad con el régimen chino. Trump por ejemplo ha amenazado con dejar de aportar dinero a la organización, por no haber actuado adecuadamente según el mandatario norteamericano.

 

A lo largo del mundo varios países se encuentran escépticos ante la versión ofrecida por China y la OMS de que el brote inició en un mercado de animales en Wuham. Todo esto ha abierto las puertas a la conspiranoia, como la de que fue un virus sintético fabricado en un laboratorio, junto a otras teorías bastante rocambolescas. No soy de hacer caso a ese tipo de teorías de la conspiración, ellas solo generan desinformación, están llenas de mentiras, exageraciones y verdades a medias, lo único que hacen es alejarnos de la verdad; aunque reconozco que con el pasar de los días, cada vez dudo más de la versión oficial, pero tampoco creo que sea un virus creado por china para destruir la economía mundial y permitirles a ellos aprovechar el momento para apoderarse del mundo.

EL CHERNÓBIL CHINO

Hoy leo una noticia sobre una recomendación de la OMS, para que en los países que haya muestras de pacientes de diciembre de neumonía sean examinadas, debido a la posibilidad de que esos pacientes fueran portadores del virus. Esto claramente deja ver que el régimen chino permitió de manera irresponsable que muchos posibles contagiados salieran de la ciudad, todo por estar ocultando lo que estaba pasando. Al igual que pasó en Chernóbil, donde funcionarios del gobierno, se preocuparon más por lo que dijeran los líderes del partido comunista, que por salvar vidas informando sobre la verdad de la tragedia. Tanto para los soviéticos, como para los del régimen comunista chino, primero está el partido antes que la verdad.

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Desde diciembre tenemos contagiados por todo el mundo, por lo que para cuando se declaró la pandemia por parte de la OMS a finales de enero, ya no se podía seguir tapando el sol con los dedos. Por ello medidas como cerrar aeropuertos, que era la que más se pedían en Colombia como primera media, tampoco hubiera servido, ya teníamos posiblemente varios contagios antes de que se anunciarán los primeros casos oficiales.

 

Otra consecuencia de que se tuvieran contagiados andando libremente por el mundo puede explicar porqué algunos países a pesar de tener cuarentenas estrictas, la tasa de contagios y muertes son altas, como es el caso de España e Italia. Debido a que el 80% de los casos son asintomáticos, posiblemente muchos estuvieron andando por ahí contagiando masivamente, y solo cuando la población vulnerable empezó a ser víctima del virus, se desató la ola de muertos.

 

Según lo expuesto, el número de contagiados debe ser mucho más alto, que el que se dan en las cifras oficiales y por ende la tasa de mortalidad sea más baja. Una universidad de Inglaterra en un informe de hace un mes decía que posiblemente España tiene 7 millones de contagiados. Lo bueno de que esto sea cierto, es que muchos países ya estarían cercanos a alcanzar la inmunidad de rebaño como que se alcanza cuando los contagios llegan al 50% de la población, como lo afirma Suecia de que su capital la alcanzará este mes. Con esta información se podría concluir que no se debería seguir con la cuarentena obligatoria y pasar mejor a un confinamiento inteligente para evitar más daños a la economía, si se sigue socavando aún más, habrán más muertos por el hambre que por el virus.